Buscar
  • Sara Bautista Espinel

CAMARONES ATORNILLADOS en tres actos

Ingredientes 500 gramos de pasta tornillo o tirabuzón

500 gramos de camarones

12 tomates maduros

2 cebollas medianas

2 dientes ajo

Pimiento

Perejil

Nata (crema de leche)

Hojas de laurel

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Champiñones

Botella de vino tinto

*Preparación para 4 personas


Intro:

Escribir una receta es difícil. No te das cuenta de ello sino hasta que lo intentas. Tratar de dejar por escrito los pasos para lograr un plato es una cuestión muy complicada. ¡Más que llevarla a cabo! Sin embargo, aquí estamos. Trataré de que estos camarones atornillados queden tan bien por aquí, como si fueran preparados en la cocina. Adelante. Endavant! Benvinguts! Primer acto: Primero, siempre hay un primer paso, se recomienda abrir una botella de vino tinto. Sugerencia: un Pagos de los Capellanes 2016, Reserva, Ribera del Duero. Servir en copa ancha y dejar respirar. Beber, pensar y reflexionar sobre la pasta, una de las protagonistas del plato. Este primer impulso sirve para decir que en Colombia, a la pasta en forma helicoidal, a manera de un rizo o tirabuzón, no la conocemos como tal. Le llamamos simplemente tornillos. De ahí que se acomodé de forma perfecta para darle nombre al plato: camarones atornillados.


Dice mi pareja que la receta que os comparto es mi receta más romántica. Vale la pena agregar -un verbo que no puede faltar en ninguna receta-, que la aprendí hace mucho tiempo atrás. En una cocina muy lejana. Una amiga me la compartió. Fue mi primera vez… claro está, que cociné. Y me quedó gustando. Claro está, hablo de cocinar no de freír un huevo, que también tiene su ciencia y arte y no hay qué demeritar.


Segundo acto:


Dejémonos de tanta cháchara y pongamos manos a la obra. ¡A por la salsa de tomate! Pieza indispensable de este rompecabezas. Eje mismo sobre el que se edifica todo el plato. Para ello, poner a calentar, en una sartén, dos cucharadas -casi tres- de aceite de oliva. Agregar las cebollas picadas. Sumar un diente de ajo, finamente picado. Dejar dorar sin llegar a caramelizar. Añadir los tomates triturados, poner sal y pimienta al gusto, sin exagerar, incorporar dos hojas de laurel. Incluir cucharadita de pimiento en polvo. Dejar a fuego bajo. Muy bajo. Slow food. A ritmo de caracol. Beber un trago de vino mientras se observa el hervor del contenido de la sartén. Cuando el agua haya evaporado un poco, añadir nata (crema de leche) a ojo, sin exagerar, y un chorrito de vino tinto. Por favor, puede ser del mismo que bebes pero que salga de la botella no de tu boca. Mezclar y continuar cocinando. Extraer las hojas de laurel.


Tercer acto:

Saltear los camarones en una sartén con aceite de oliva y ajo finamente picado. Agregar los champiñones cortados en láminas no tan delgadas y el pimiento, en julianas. Bañar con perejil picado. Dejar en espera.


Al tiempo que los camarones, cocinar la pasta. Poner agua a hervir, añadir tirabuzones, tornillos o bucles, cucharadita de sal, y esperar 10 minutos. Una vez lista, pasar por colador, dejar que repose, añadir chorrito de aceite de oliva para que no se pegue. Beber trago de vino tinto. Esto último, indispensable.

Epílogo:

En una sartén más grande o la misma de la salsa de tomate, mezclar las tres preparaciones, salsa, pasta y camarones, en ese estricto orden. Mezclar, salpimentar y, finalmente, bañar con perejil. Beber vino. Dejar 5 minutos a fuego bajo, sin mezclar. Servir y disfrutar. Beber vino. Brindar. ¡Salud!

*Receta de Wilmar Cabrera, alías Gullit. (Colombia)

55 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo