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  • Sara Bautista Espinel

CANNELLONI DE ESPINACA para la primera cita

Ingredientes


Espinaca

1 caja de pastas cannelloni

100 gr de queso feta

100 gr de queso mascarpone

Queso parmesano al gusto

1 ajo

½ cebolla

1 chorro de vino blanco

Aceite de oliva

Sal al gusto

Pimienta negra recién molida al gusto


Lo intentaría una vez más, aquella tarea se había transformado en algo casi imposible. Él sabía que vivir con un roomie no sería fácil pero, ¡vaya! compartir un hogar con su mejor amigo sonaba como una buena idea.Fue después de haber cubierto tres rentas en su totalidad, que se dio cuenta del error que había cometido. Cientos de pelos rizados que tapaban el desagüe de la regadera cada semana, un olor a pies que no se iba y enviciaba todo el ambiente, y una decoración que parecía sacada de un TGI Friday’s, eran muestras de lo que había sido una mala decisión.


Alan invitaría a una chica a cenar. En otras ocasiones su amigo Juan se había encargado de arruinarlo, como aquella vez que lavó los platos con limpiador de pisos para que, en sus palabras, quedasen impecables. Esa noche nadie olvidó el toque de lavanda francesa en la vajilla. Con poco tiempo para preparar la cena, Alan encargó a Juan una única tarea: comprar los ingredientes. Para dicho propósito había preparado una lista clara, indicando los artículos que debía conseguir. Un par de horas después Juan entró al departamento azotando la puerta, dañando aún más la chapa que se mantenía en su lugar de milagro.

- ¿Compraste lo que te pedí? –Preguntó Alan tan pronto escuchó el golpe.

-Sí sí, acá está todo.

Alan hurgó en la bolsa desesperado.

- Te dije espinaca idiota, no albahaca.

-¿Qué no es lo mismo? – preguntó Juan confundido.

- ¡Además compraste spaghetti, yo te pedí cannelloni!

- Pasta es pasta – dijo Juan despreocupado.

Era tarde para reclamos y no había tiempo que perder.

-¿Dónde están el feta y el mascarpone? – preguntó Alan.

- No compré porque ya tenemos queso amarillo para hamburguesas, seguro que con eso queda bueno.

-Lleva semanas ahí imbécil, además no es lo que lleva la receta.

Sin más oportunidad para cambiar las cosas, Alan picó la albahaca que debía ser espinaca. En una sartén agregó aceite de oliva y salteó un poco de cebolla y ajo finamente picados para después incorporar la albahaca. La mezcla se condimentó con sal y pimienta y se agregó un toque de vino de blanco hasta reducir.


El olor a pies de la casa fue reemplazado por un aroma aún más potente al momento de abrir la bolsa del queso amarillo. Con una mano temblorosa, Alan lo incorporó a la sartén junto con los demás ingredientes a fuego lento, confirmando que el queso rancío no sería un buen reemplazo del queso feta y el mascarpone.

De haber tenido los cannelloni, Alan los hubiera hervido con aceite y sal hasta quedar al dente para luego rellenarlos con la mezcla, cubrir con parmesano y finalmente gratinar en el horno. Al no ser posible, tuvo que conformarse con mezclar todos los ingredientes con el spaghetti que Juan había recocido.


Mucho antes de que llegara la invitada, la cena ya estaba arruinada. El olor rancio picaba la nariz y una vez más, en lugar de cumplidos y caricias, Alan recibió reclamos por el terrible malestar estomacal que sufrió su invitada al día siguiente. Algunos piensan que cocinar en cocina propia es siempre más fácil, así es... ¡cuando tus amigos no se encargan de sabotear tus cenas románticas!




* Receta de Alan Sampson (México)

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